3 consejos para superar el miedo a hablar en público
Hablar en público es una de las actividades más peculiares para un ser humano. Es cierto que no todos tenemos miedo a hablar en público, pero para la mayoría algo cambia cuando tenemos que comunicarnos delante de un grupo de gente.
Nuestra activación sube al menos ligeramente, estamos más atentos y tenemos más tendencia a destacar – y por lo tanto más riesgo de bloquearnos -. Todo se ve más y eso no es bueno para todo el mundo.
¿Por qué se produce el miedo a hablar en público?
Es interesante abordar esta cuestión. Por ejemplo se ha investigado que en sociedades colectivistas como puede ser Japón o Corea del Sur los datos sobre el miedo a hablar en público son significativamente más altos que en otros países más individualistas como EEUU o España.
Es curioso, además, porque no en todas las sociedades el miedo a hablar en público significa lo mismo. Mientras que en lugares como España es un miedo basado en “hacer el ridículo y ser juzgado yo como persona”; en las sociedades más colectivistas se asocia al miedo a “ofender, incomodar o generar un malestar grupal con mi discurso”.
Esto implica que aunque en el lenguaje coloquial se usa el miedo a hablar en público como una descripción genérica del pánico que nos da hacer el ridículo delante de otros, no en todas las culturas significa lo mismo ni funciona igual.
De hecho, en países menos desarrollados este tipo de miedo prevalece menos que en países donde el nivel adquisitivo es más alto. Pudiera ser quizás por lo que implica todo esto: jerarquías, clases sociales, apariencia, materialismo. La necesidad de no quedarte atrás, de no ser el raro, o de no dar la talla.
Según datos demográficos sólidos, el miedo a hablar en público aumenta cuanto más nivel educativo se tiene y mayor nivel económico.
Así que esta serie de apuntes nos permite intuir que es un miedo de carácter social, construido por la forma en que funcionan las sociedades actuales llegando a haber muy pocos datos sobre esta sintomatología en países subdesarrollados de africa.
Quizás todo sea una consecuencia de esa excesiva competitividad que se da en el panorama mundial del último siglo. O quizás solo son conjeturas mías.
Un dato interesante
El experimento Eye Gaze estudió la relación o la similitud entre la manera en que un cerebro humano procesa la mirada de un público – los distintos rostros fijos en nosotros que percibimos – y la forma en que un primate detecta o experimenta la mirada de un depredador alfa.
Por lo tanto, como tantas veces en psicología, probablemente la causa sea una mezcla entre predisposiciones biológicas y factores ambientales. Una mezcla entre genética y aprendizaje: ¿epigenética?
Principales síntomas del miedo a hablar en público
Pues déjame contarte algo peculiar. No todos reaccionamos igual. Dependiendo del contexto social y personal de cada ser humano, nuestro sistema nervioso puede hiperactivarse o hipoactivarse. Es decir, que puede tender al sobresalto o puede tender al bloqueo.
Si en nuestro sistema nervioso manda lo que llamamos el sistema simpático, entonces vamos a notar que nos aceleramos:
- Taquicardia y palpitaciones
- Sequedad en la boca
- Temblores (manos, piernas, voz…)
- Sudoración
- Respiración superficial
Sin embargo si por circunstancias variadas, nuestro sistema nervioso activa la rama parasimpática, entonces notaremos que el sistema se bloquea o apaga:
- Bajada de tensión
- Sensación de mareo
- Posibilidad de presincopes o incluso desmayo
- Quedarme en blanco
- Nudo en el estomago
Es decir, que este segundo modo tiene que ver con una especie de colapso del motor que ya no puede acelerar más y tiene el efecto contrario. Pero lo importante es entender que como los síntomas del miedo a hablar en público son distintos en cada persona, la manera de abordarlo debe ser personalizada
Por eso a menudo, los tratamientos genéricos no tienen por qué funcionar y cantidad de personas acumulan talleres, cursos y terapias sin notar grandes cambios. Es importante estudiar cada caso de manera detallada.
3 recomendaciones para que no te cueste tanto
Seamos claros: no hay milagros. Hay evaluación, comprensión y tratamientos. Salir de un articulo de blog con la solución no solo es extraño o erróneo, es irrealista. Y si, vivimos en una sociedad donde este tipo de artículos deben titularse así porque asi es cómo funciona ahora mismo el sector publicitario y de marketing.
Pero es importante aclarar que esto solo son tips o ayudas, si hay un problema serio debes acudir a un especialista. Y te anticipo que es mucho más importante una buena evaluación que la intervención. Lo prioritario es saber dónde hay que tocar, antes de tocar.
Dicho esto, vamos con 3 pautas rápidas
Esquematiza tu discurso al máximo
Parece una tonteria, pero nos han enseñado a hablar en público memorizando o leyendo. Pocas veces hemos salido a la pizarra en clase con las ideas claras. Como mucho con una serie de datos memorizados y enrredados que teníamos que escupir.
A todos mis pacientes los entreno en esto: coge la información que quieres contar y sintetízala a través de esquemas hasta que sean 4-5 palabras clave que luego puedas ir desmenuzando.
¿Cuántos nos hemos quedado en blanco y luego no sabíamos por dónde seguir? Tener claro el mapa de lo que queremos contar, facilita la tarea al cerebro y por lo tanto hace mucho menos probable que nuestro sistema nervioso se sobresalte en medio de una charla o justo antes de salir, porque controla los pasos
No prepares nada en las últimas horas
Siempre digo lo mismo: ¿qué mensaje mandas a tu cerebro y a tu organismo si estas repasando 15 minutos antes del examen? Que no te lo sabes
Por lo tanto, realizar esquemas y preparar el discurso es bueno, pero es igual de importante dejar al organismo llegar lo más desconectado posible a esa tarea, para que no la viva como algo de vida o muerte.
Y dirás: ya pero es que no puedo dejar de darle vueltas. Bien, pero te ayudarás más a ti mismo si ese rato de antes tratas de atender en clase, escribir apuntes o hacer algo agradable en casa o donde sea que estés, que si estas repasando, imaginándote situaciones posibles sin filtro o dándole vueltas a cómo hacerlo.
No retroalimentar el miedo es importante, no es el único factor, pero ayuda a que la bola de nieve no se haya hecho enorme antes incluso de participar en una reunión del curro.
Prepara los Power Points para que te ayuden
Parece una tonteria, pero si preparamos las presentaciones llenas de párrafos o si vamos con nuestro folio lleno de texto, seguramente nos ayude poco y nada.
Cuántos hemos estado delante de un power point leyendo o buscando las palabras por donde íbamos. O cuantos hemos sujetado un papel sin apenas ver lo que teníamos delante por la cantidad de palabras que se nos presentaban en un momento de tanta tensión.
Si quieres facilitarte la tarea, tu power point debe tener las palabras claves de tus esquemas por dos motivos:
- Ese esquema es el que necesitas que aprenda tu público. No esperes que alguien que ve tu charla memorice nada, aspira a que se quede con ideas fundamentales. Muéstrale un mapa.
- Ten tu mapa delante para que te oriente y sepas donde ir. A veces una palabra va a reconectarte con tu discurso. Si tienes delante dos párrafos que leer en 2 segundos, entrarás en modo pánico
Por lo tanto, los apoyos que generemos a nivel de presentaciones, material o documentos, deben buscar facilitar no solo la comprensión sino también la expresión. Debemos deja a un lado la idea de que la gente va a centrarse en leer nuestra diapositiva de 500 palabras. Si quieres que alguien ponga su atención en tu presentación, muéstrale cosas sencillas y atractivas. Imágenes, pocas palabras y coherencia.
Aún así, siempre puedes conectarme si todo esto no es suficiente para resolver tu caso. Mucha suerte con tu aventura.
¿Puedo ayudarte?
Si necesitas ayuda, puedes contactar conmigo a travu00e9s de whatsapp. Solo necesito saber:
- Tu nombre
- Desde donde me escribes
- En qué puedo ayudarte
Te responderé en cuanto puedas para buscar un momento que nos venga bien a ambos y charlar.